Grupo Megamedia · Diario de Yucatán
Ubicación
Un profeta en medio de la selva
Localizada en el sur del municipio de Ticul, Yucatán, la hacienda de San Juan Bautista Tabi destaca por sus atractivos históricos, arquitectónicos y naturales. En sus inicios, durante el siglo XVIII, funcionó como una de las más importantes haciendas de producción ganadera, maicera y cañera.
Más tarde, en el siglo XIX, se dedicó también al cultivo del henequén, período durante el cual la antigua hacienda colonial fue ampliada y remodelada, hasta llegar a ser el impresionante conjunto arquitectónico que hoy día existe, el cual cuenta con casa principal, casa de máquinas, corrales, capilla, etc.
Por su importancia histórica y cultural, así como por la rica biodiversidad de su entorno, en 1993 la hacienda de San Juan Bautista Tabi y su anexa Sacnicté fueron adquiridas por el gobierno del Estado y declaradas áreas de reserva natural. No hay certeza sobre el origen etimológico y significado del topónimo de Tabi.
La capilla data de fines del siglo XIX y sus dimensiones dan testimonio de la importancia que alcanzó la finca. En la actualidad la construcción se encuentra en ruinas. Desde luego, la capilla estuvo dedicada a San Juan Bautista, cuya imagen se conserva en un espacio de la casa principal, habilitado como oratorio. En torno a esta sagrada escultura se siguen celebrando las fiestas tradicionales que culminan el 24 junio, día de la natividad del “último de los profetas”.
Se trata de una escultura de buena calidad y talla natural. Representa al Bautista como un hombre de edad madura, portando sus atributos iconográficos característicos, como son el vestido de pelo de camello y el cinto de cuero, símbolos de su austeridad y su vida en la soledad del desierto. Porta un cayado en forma de cruz y a sus pies descansa un pequeño cordero, imagen de Jesucristo, el “Cordero de Dios”, que San Juan Bautista anunció y señaló ante la mirada del pueblo judío.
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