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María en el pueblo de las siete lunas
La maternidad divina de la Santísima Virgen María es el motivo esencial de la descripción estética y artística del retablo principal de la iglesia de Ucú.
Para el doctor Fernando Garcés Fierros, experto en arte sacro, el altar mayor de este templo se distingue por su belleza y antigüedad, ya que su período de construcción corresponde al siglo XVII (alrededor de 1680).
El retablo tiene características estéticas que sobresalen por sus perfectas columnas, un alto relieve de la Santísima Trinidad de tipo popular en el remate y un fino tallado de sus motivos decorativos, así como por los poco comunes ángeles atlantes de la predela o parte inferior, llamados así porque dan la apariencia de sostener todo el conjunto de talla escultórica.
“Es uno de los retablos más bellos de Yucatán, es un ejemplo importante y significativo del esplendor del barroco salomónico yucateco”, observa el experto.
Aunque en la época virreinal la iglesia de Ucú estuvo bajo la jurisdicción de la parroquia meridana de Santiago y encomendada a San Luis Obispo, en la actualidad la santa patrona es Nuestra Señora de la Natividad, también llamada Virgen de Ucú o de la Natividad.
En su reseña, el especialista subraya que el retablo es de gran calidad artística, pese a que ha perdido su recubrimiento de hoja de oro de 24 quilates, “reflejo del fervor y la devoción de los fieles por sus imágenes”.
Hace más de 80 años, en la primera mitad del siglo XX, refiere, la obra fue pintada en color azul para darle una apariencia más sobria, acorde con el gusto reinante en ese período.
También se perdieron seis lienzos que debieron decorar el altar, pero todavía se conserva la escultura original de su primitivo protector, San Luis Obispo, y de la actual patrona, a la que la grey de Ucú celebra el 8 de septiembre, como marca el santoral católico.
En diciembre de 1999 y a lo largo de un año, especialistas del Centro INAH Yucatán llevaron al cabo obras de restauración de la preciada talla y complementaron la iconografía del retablo con seis nuevos cuadros, obra de la artista yucateca Suemy Vallado Negroe.
Cuatro óleos recrean los pasajes del nacimiento del Salvador: La Anunciación, Los desposorios, La devoción de los pastores y La adoración de los Reyes Magos. Los dos restantes, de menor tamaño, muestran en parejas a los evangelistas San Juan y San Lucas, y San Marcos y San Mateo.
Por el fervor que despierta Nuestra Señora de la Natividad, los fieles de la comunidad le rinden tributo de amor durante todo mayo, a partir de la “bajada” de la imagen el primer día del mes.
El retablo de Ucú es otro ejemplo de la maestría con que se ornamentaron las iglesias yucatecas del clero secular, no sólo en las grandes ciudades, sino también en los poblados humildes.
La etimología maya de Ucú, cabecera del municipio homónimo desde 1925, se origina de Ukú, que proviene de la alteración de ukum, paloma o torcaza, una de las aves que más abunda en la región. Otra acepción de su raíz podría significar “siete lunas”, por derivarse de uk, numeral siete, y ú (uj), luna.
La capilla de la Natividad de la Virgen María pertenece actualmente a la parroquia de Nuestra Señora de Belén con sede en Caucel, comisaría meridana a cinco kilómetros de Ucú.
Para admirar el retablo principal de La Natividad de María hay que tener en cuenta los días y horarios de apertura de la iglesia.
VÍDEO:
Joya 26 | Retablo de la iglesia de Ucú: aspectos





