Grupo Megamedia · Diario de Yucatán
Devoción por la pureza
Situado a 70 kilómetros al sur de la capital del estado, el antiguo pueblo de Akil posee la relajada tranquilidad de las poblaciones del interior yucateco y un suave aroma a mamey y cítricos. Pese a que no hay mucho turista, el lugar cuenta con todo un elenco de atractivos, en el que destacan su templo parroquial del siglo XVI y un retablo del siglo XVIII que adorna el altar, ambos dedicados a Santa Inés.
Akil es un lugar donde destaca el culto a la mártir romana, devoción que se remonta a los días tempranos de la evangelización en estas tierras. En 1848 fue escenario de una de las más cruentas batallas de la Guerra de Castas.
Inés fue una de las primeras mártires cristianas, hecho que la convierte en una figura de gran importancia en la Iglesia. Fue una santa de extendida devoción en Italia, donde se hicieron numerosas imágenes sobre su vida y se erigieron iglesias en su nombre. No lo fue tanto en el Nuevo Mundo, por lo que la presencia en Yucatán de este retablo llama la atención.
En la entidad solamente dos iglesias tuvieron en la primera evangelización a esta santa como titular: Akil y Dzitás. Y ambas comunidades conservan hasta hoy el patrocinio.
El retablo principal de Santa Inés, barroco estípite, realizado en los años de 1700, se compone de dos cuerpos, remate y tres calles. El sotobanco es de mampostería y liso. El banco tiene arquitrabe sencillo, el friso está decorado con un mismo motivo que se repite, los resaltos tienen otro motivo ornamental y la cornisa es moldurada.
El primer cuerpo tiene a los costados alas en forma mixtilínea, su contorno está moldurado y la decoración en su paramento es de hojas de acanto. Al centro tiene un nicho recto terminado en un arco de medio punto con una escultura de la Virgen María. No obstante, en este nicho se alterna la talla de la Madre de Dios con la de la Patrona.
En las calles laterales, en nichos rectos terminados en arco de medio punto, están imágenes de San Pedro y San Lorenzo, flanqueadas por columnas estípites.
El segundo cuerpo tiene un florón en cada uno de los extremos inferiores, al centro un nicho recto terminado en arco de medio punto con un Cristo crucificado. A los lados hay alas anchas de contorno moldurado y mixtilíneo con paramento ornamentado y el escudo de la orden franciscana (la cruz con las cuatro llagas de Cristo). El remate tiene forma de punta de lanza, de contorno moldurado con líneas rectas y curvas, al centro tiene en un escudo el anagrama de Jesucristo, que está acompañado por hojas de acanto. Remata el conjunto una gran concha.
El retablo de madera, de cinco por ocho metros, posee otra singularidad que resalta su valor: es un ejemplo único del arte popular del siglo XVIII, de acuerdo con el restaurador Fernando Garcés Fierros.
Sobre la toponimia de Akil, existen registros muy antiguos y versiones distintas. El Diccionario de Motul -elaborado hacia finales del siglo XVI- señala que la palabra maya akil designa a “cualquier yerba o mata que se va encaramando y asiendo o trepando”. Aunque en la actualidad el significado de mayor aceptación es “lugar de bejucos”, a mediados del siglo pasado los estudios lingüísticos del profesor Domingo Martínez Paredes indicaron que Akil puede tener su origen en aak: “tierno, no maduro”, por lo que significaría “lugar de lo tierno”.
Probablemente en esa primitiva metáfora de lo no maduro está el motivo por el que los frailes escogieron a una doncella virgen y mártir como patrona de aquel pueblo, en aquellos años un asentamiento aún verde, refiere el cronista de la población, José Iván Borges Castillo.
A lo largo de siglos la devoción a Santa Inés -patrona de las jóvenes que desean conservar la pureza y modelo de los éxitos que logra alcanzar una persona cuando tiene una gran fe- lejos de desaparecer, se ha consolidado en la población, que celebra su fiesta el 21 de enero.
La iglesia de Akil y su retablo pueden ser visitados en los horarios de los servicios religiosos.
VÍDEO
41 | Retablo de Santa Inés de la iglesia de Akil: aspectos





