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Mérida, YucatánSculptureRetablo100 Joyas

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Fulgor mariano en altar colonial

Como una luz que guía por el buen camino –la redención– y aviva la fe en Dios, relumbra la Virgen de la Candelaria en el retablo principal de la capilla meridana bajo su advocación.

En el pequeño templo de la calle 67 con 64, en el corazón de la ciudad, brilla esta reliquia sacra, construida en el siglo XVII, de 1690 a 1700. De estilo barroco salomónico, la estructura de madera de cedro rojo, de acuerdo con el doctor Fernando Garcés Fierros, es el único retablo virreinal original que se conserva en la capital yucateca.

El experto recuerda que, según la tradición oral, durante el período de la Revolución mexicana en Yucatán, cuando el general Salvador Alvarado llegó a Mérida (1915), el sacerdote a cargo de la capilla, al ver que las tropas destruían los ornamentos y joyas artísticas de los templos meridanos, decidió mandar pintar de color blanco el retablo.

Cuando las huestes revolucionarias intentaron destruir y quemar el altar mayor, el presbítero logró convencerlas de que era de mampostería y no tenía caso incendiarlo. La astucia del cura permitió preservar el valioso retablo.

La veracidad de la crónica se corroboró cuando en 1994 se restauró por primera vez la joya colonial gracias al programa “Adopte una obra de Arte”. La segunda ocasión fue 15 años más tarde.

En ambos casos, con la dirección de Garcés Fierros, al retirarse alrededor de seis capas de pintura sobre el recubrimiento original del retablo, que es totalmente de hoja de oro de 24 quilates, se descubrió que, efectivamente, el primer revestimiento de repinte del altar se configuraba en una cubierta de esmalte de óleo blanco muy gruesa.

El retablo mide siete metros de alto por siete de ancho. Se compone de tres cuerpos, remate y tres calles o cada una de las divisiones verticales del conjunto. El sotabanco o parte inferior del retablo es de madera con dos recuadros en los extremos con adornos circulares semejantes a los rosetones, y decoración con espirales y volutas o en forma de caracol.

El primer cuerpo tiene en ambas calles laterales un nicho semicilíndrico terminado con ornamentaciones de medallones y hojas de acanto, flanqueadas por una columna salomónica en cada extremo coronadas con un capitel de estilo corintio. Presiden esta sección las esculturas del Sagrado Corazón de Jesús, la Candelaria, al centro, y San José.

En el segundo cuerpo se distribuyen las imágenes del arcángel Rafael, Santa Teresa de Jesús y San Antonio de Padua. Por último, en el nicho del remate o extremo superior está la efigie de Santa Rita de Casia.

En la iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria, a la que se festeja el 2 de febrero, hubo además cuatro retablos laterales que ya no existen, evoca el experto. Los del costado norte estaban dedicados a San José con el Niño Dios y al Santísimo Cristo de la Caridad, y en el costado sur había uno con la imagen de Santa Gertrudis y otro de estilo neogótico elaborado en 1897, mismo año en que se adquirió la imagen nueva de la Santísima Virgen María Auxiliadora.

De forma similar, por los conflictos sociales en los albores del siglo XX, se perdieron las representaciones originales del retablo principal: San Joaquín, un crucifijo de media vara o de unos 40 cm de altura, Santa Ana, San Ildefonso, San Mateo y San Juan Bautista. Sólo se conservó la de la patrona.

El altar mayor de la iglesia de la Virgen de la Candelaria de Mérida, otro ejemplo de la calidad del arte virreinal yucateco, se puede apreciar en los horarios de apertura del céntrico templo.