Grupo Megamedia · Diario de Yucatán
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Puerta de entrada a la fe y a la educación
En una de las calles del Centro Histórico de mayor actividad, inadvertido ante el incesante ir y venir de los transeúntes, el antiguo edificio del Seminario Conciliar de Nuestra Señora del Rosario y San Ildefonso aguarda con paciencia su reivindicación.
La historia del edificio se remonta al siglo XVIII, cuando el vigésimo primer obispo de Yucatán, fray Francisco de San Buenaventura Tejada Diez de Velasco, cedió el terreno que ocupaban el patio y el huerto del antiguo Palacio Episcopal para levantar allí, sobre la que ahora es la calle 58 con 63, una escuela dedicada a la formación de los jóvenes aspirantes al sacerdocio.
Aunque la construcción del Seminario –llamado también Colegio Tridentino– se inició en 1757, la institución había sido fundada seis años antes, el 22 de abril de 1751, funcionando desde entonces en la casa del Colegio de San Pedro de los jesuitas, donde actualmente está el edificio central de la Universidad Autónoma de Yucatán.
El nuevo edificio se conformó en dos niveles y constaba de extensas galerías, sala rectoral y biblioteca, aulas, capilla, sacristía, comedor y cocina, todas alrededor de un patio central actualmente cubierto. Estaba comunicado con la Catedral y en algún tiempo una de sus partes fue ocupada para servicios del templo.
El Seminario mantuvo su actividad durante un siglo con algunas breves interrupciones y llegó a alcanzar rango de universidad. Se cerró definitivamente en 1861, con el decreto de las Leyes de Reforma.
De la larga fachada de dos niveles con balcones sobre la calle 58, destaca el acceso principal, una portada de piedra compuesta por dos cuerpos, rematada con un frontón que, originalmente, incluyó el escudo de armas del rey de España y del cual únicamente se conserva la corona imperial. La ventana central se engalana con las esculturas exentas de los santos patronos, Nuestra Señora del Rosario, con el Niño Jesús en brazos, y San Ildefonso, ataviado con los ornamentos episcopales, dos valiosos ejemplos del arte colonial que existen en la ciudad. Según el cronista Renán Irigoyen Rosado, después de la Casa de Montejo, la portada del Seminario es la más notable de Mérida.
El Seminario Conciliar es, sin duda, un referente en la historia de la educación de Yucatán. Varias generaciones de yucatecos notables pasaron por sus aulas, ya sea como profesores o alumnos. Entre ellos se puede mencionar a Nicolás de Lara, Pablo Moreno, Andrés Quintana Roo, Lorenzo de Zavala, Justo Sierra O’Reilly y Manuel Crescencio Rejón, personajes que con el correr del siglo XIX tendrían un papel destacado en la vida política y cultural de Yucatán y de México, como protagonistas del proceso de construcción de una nación independiente.
A partir de la clausura del Seminario, el edificio ha tenido diversos usos civiles, hasta ser enajenado y vendido a particulares. Sobrevive hoy parcialmente mutilado y ocupado por diversos giros comerciales en espera de mejores tiempos y adecuados usos.
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