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El palacio de la patrona de Yucatán
El convento de San Antonio de Padua en Izamal es uno de los conjuntos religiosos más relevantes de Yucatán, no sólo por su escala y sus dimensiones, sino porque se encuentra en una ciudad con larga, rica historia.
En el corazón del antiguo sitio dedicado al dios Zamná, los franciscanos escogieron el derruido edificio Pap Hol Chaac, “Casa de los relámpagos”, donde vivieron los antiguos sacerdotes mayas, para establecer en 1549 su monasterio. Fray Diego de Landa, quien había llegado a Yucatán ese año, fue asignado a este convento.
Cuatro años después, Diego de Landa fue nombrado guardián del convento, con el encargo de edificar el conjunto religioso, que se comenzó a construir el mismo año bajo la dirección de fray Juan de Mérida. Las obras concluyeron en 1561.
En el mismo siglo XVI comenzó la edificación del monumental atrio, cuyo primer tramo se concluyó en 1618, pero la galería, estima el arqueólogo Luis Millet Cámara, investigador del Centro INAH Yucatán, “debió terminarse en su totalidad hacia 1660”.
El camarín de la Virgen fue construido alrededor de 1648, refiere el historiador Miguel Bretos, lo que dio por resultado el imponente conjunto conventual que hoy se yergue majestuoso.
Se llega al elevado atrio, que descansa sobre el basamento prehispánico, por medio de unas imponentes rampas y luego de pasar bajo los arcos de acceso. El sitio tuvo en el siglo XVI una capilla de indios, la cual desapareció como tal al integrarse posteriormente al conjunto arquitectónico del atrio y el convento.
El inmenso atrio cerrado de Izamal, el segundo más grande del mundo, después de la Plaza de San Pedro en el Vaticano, conserva una capilla posa en cada una de sus cuatro esquinas. En las capillas posas, pequeños edificios cuadrangulares abovedados, ubicados en las esquinas de los atrios, se detenía, se posaba el Santísimo durante las procesiones de los franciscanos.
La capilla posa fue uno de los recursos arquitectónicos relevantes que se emplearon en los monasterios de la Nueva España, y de Yucatán en particular, en el siglo XVI para la evangelización.
La iglesia del conjunto conventual encomendado a San Antonio de Padua, sacerdote franciscano elevado a los altares el 13 de junio de 1450, se caracteriza por tener muy buenas proporciones, es de bóveda de cañón y cúpulas con nervaduras cubren el ábside (parte situada en la cabecera de la iglesia donde están el altar y el presbiterio).
En el retablo principal se encuentra el nicho de Nuestra Señora de Izamal, patrona de Yucatán, advocación mariana que representa a la Inmaculada Concepción, a la que se festeja con especial devoción el 8 de diciembre.
El nicho de la Virgen en el retablo principal comunica con el camarín, al cual se accede por una enorme escalera de piedra. Sostienen el camarín tres macizos arbotantes, elemento estructural exterior con forma de medio arco.
El actual retablo central fue tallado a mediados del siglo XX por los artistas yucatecos Manuel y Federico Mena, pues un incendio en 1829 consumió el original, junto con la imagen de la Virgen del siglo XVI y el camarín.
Otra imagen a la que se rinde especial devoción en Izamal es el Cristo Negro de Sitilpech, localidad que está a 7 kilómetros al oriente de la ciudad, a donde es llevado y festejado el 18 de octubre.
Izamal significa “rocío del cielo”, topónimo que, según fray Bernardo de Lizana en su libro Devocionario de Nuestra Señora de Izamal, deriva del nombre del mítico fundador del sitio: Zamná, sacerdote maya prehispánico de la deidad Itzamná o Itzamatul, entidad creadora de los seres humanos y de todas las cosas.
De acuerdo con el Diccionario del español yucateco, tiene su origen en Itsamal, que se traduce como “rocío cotidiano”. Y tiene su raíz en iits, rocío o goma de los árboles, y amal, constante, frecuente.
El doctor Miguel Güémez Pineda precisa que hay otra acepción autóctona, de itsamatul, que significa “el que recibe o posee el rocío o sustancia del cielo”.
La ciudad, uno de los Pueblos Mágicos de Yucatán, el primero del estado y del Sureste en recibir la distinción, está a 67 kilómetros al este de Mérida y a 72 kilómetros al noroeste de Chichén Itzá.





