Grupo Megamedia · Diario de Yucatán
Ubicación
Angelical talla renacentista
A pesar de que se le identifica como el sitio donde fray Diego de Landa realizó el auto de fe en 1562, la iglesia del exconvento de Maní conserva una de las joyas sacras más preciadas de Yucatán.
El retablo principal del Pueblo Mágico, que está a 96 kilómetros al sur-sureste de Mérida, es otro ejemplo de los contados altares de estilo renacentista en el estado, observa el especialista Fernando Garcés Fierros.
San Miguel Arcángel, triunfador de las asechanzas del demonio transformado en dragón, preside el retablo mayor de manufactura y características originales del Renacimiento, elaborado en el siglo XVI, pero con añadiduras neoclásicas propias del XIX.
El retablo, que cubre en su totalidad la pared del fondo del presbiterio, es de dos cuerpos, remate y tres calles. El sotobanco o sotabanco es de mampostería lisa y el friso -parte ancha de la sección central inferior- está decorado, a los extremos, con altorrelieves de cuatro doctores de la Iglesia: San Gregorio, San Ambrosio, San Agustín y San Jerónimo. Al centro están los cuatro evangelistas: Mateo, Marcos, Lucas y Juan.
En el primer cuerpo destaca la escultura de la Virgen de la Asunción y en los nichos de las calles de los extremos, tallas de San José y San Francisco de Asís.
En el segundo, en la parte central, se aprecia la figura del santo patrono del convento. En las calles laterales sobresalen las imágenes de San Pedro y de San Pablo.
Al centro del tercer piso hay un altorrelieve con la representación de Dios Padre entre nubes. El remate es un frontón triangular que termina con una cruz de puntas lobuladas.
Los retablos de Maní fueron intervenidos por primera vez en los años 80 del siglo pasado por especialistas de la Escuela Nacional de Conservación y Restauración “Manuel Castillo Negrete” del INAH.
Sin embargo, la mayor restauración se llevó al cabo bajo la dirección de Garcés Fierros de 2001 a 2003, gracias al auspicio del organismo “Adopte una Obra de Arte Yucatán”.
El plan de remozamiento incluyó mejoras en los nueve retablos del recinto: “dos del siglo XVI, tres del XVII, otros tres del siglo XVIII, y el principal o central, del siglo XIX”.
También se trabajó el retablo-mural de 1680 que está en la sacristía. Las representaciones en madera, destaca Garcés Fierros, están diseñadas bajo distintos conceptos estéticos: salomónico, estípite y plateresco.
El altar mayor, catalogado como una de las joyas de arte sagrado más bellas que se conservan en Yucatán, es posible admirarlo en los horarios de apertura de la iglesia.





