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- Iglesia y pila bautismal del Niño Jesús de Tihosuco
Grupo Megamedia · Diario de Yucatán
Estrellas del arte maya cristiano
Tihosuco, antiguo pueblo maya escondido en la zona oriental de la Península, es el lugar más representativo de Quintana Roo en lo que se refiere a arquitectura histórica, ya que posee 31 de los 145 monumentos catalogados en la entidad.
Durante la Colonia se convirtió en una de las principales poblaciones de la Provincia, junto con Campeche, Mérida y Valladolid, pero en 1865 fue despoblada tras ser el epicentro de la insurrección indígena conocida como Guerra de Castas. Pese al castigo y al prolongado abandono, la comunidad conservó su espléndida arquitectura y su traza urbana fundacional casi intactas.
En el rico legado que conserva Tihosuco destaca el conjunto conventual del Santo Niño Jesús, tanto por su escala como por sus características arquitectónicas. Construido por los franciscanos en el siglo XVII, está integrado por tres edificaciones: templo, cementerio y casa cural.
La fachada derruida de la iglesia evidencia el pasado violento del pueblo. Habilitada para uso militar, fue escenario de cruentos enfrentamientos armados, el más importante cuando los pobladores “blancos” se atrincheraron en el interior del recinto, atacado finalmente por la fuerza maya.
El templo y convento de Tihosuco fueron concluidos en el siglo XIX. Iglesias semejantes con contrafuertes y bóvedas construidas con rollizos en sus presbiterios se conservan en Sacalaca, Sabán, Tepich y otros lugares de Quintana Roo. La de Tihosuco es una de las más grandes del estado.
El templo es una gran construcción de mampostería de piedra caliza, cubierta con una bóveda de cañón corrido, la majestuosa fachada sólo conserva parte de su sección sur, en la que se aprecia una columna adosada de fuste liso, ornamentada en su parte media con un anillo de motivos fitomorfos.
En su capitel surge un segmento de pilastra, donde se asienta un tramo de la cornisa moldurada, el cual sirvió de apoyo a una escultura ahora desaparecida. A su lado se desplanta otra pilastra adosada que apoya el arranque de un arco moldurado en su intradós.
Todo el conjunto se flanqueaba por una media columna adosada que nace a nivel del suelo y corre a todo lo largo de la fachada, la cual conserva aún aplanados adornados con motivos geométricos en su fuste. Asimismo, en el muro quedan algunas porciones de aplanado con motivos vegetales. El resto de la fachada desapareció al ser dinamitada durante la Guerra de Castas.
Los muros laterales, de grandes dimensiones, tienen aproximadamente cinco metros de espesor. Presentan dos vanos de iluminación en los que se descubre el paso de ronda que recorría perimetralmente al templo en su parte media. Los muros se rematan con almenas.
La portada lateral norte ostenta un arco de medio punto con diseños geométricos esgrafiados en las caras de las dovelas, el cual se apoya en dos pilastras con ornamentación similar en los fustes; conserva parte del aplanado con motivos de estrellas y flores.
El acceso lateral derecho es similar al anterior, variando sólo en la ornamentación del aplanado y el estado de conservación; presenta un alfiz con grecas y una cadena de eslabones circulares que la delimita lateralmente.
Por encima de la portada se acusa una moldura en el aplanado, la cual sostiene una corona con roleos, delimitada por dos pequeños pináculos.
El presbiterio mantiene la bóveda de cañón original. La nave está cubierta con morillos, conocidos en Yucatán como rollizos, que soportan una bóveda maciza de piedra y sascab (en maya sahkab, “tierra blanca”). Los tramos de la nave se separan por arcos fajones de concreto. Esta cubierta evidencia su edificación moderna.
Adosado al templo, a su lado norte, se conservan aún restos del pequeño convento. Presenta una fachada almenada con tres vanos: dos puertas y una ventana; la principal guarda una pequeña portada de arco adintelado decorado.
Existe también un cementerio en desuso al lado sur de la iglesia. Conserva su barda de piedra con un coronamiento dentellado y un portón de acceso enmarcado con pilastras de cantera y arco de medio punto. Una espadaña de tres vanos, ornada con roleos y desprovista de campanas, remata la portada.
En el interior se ven restos de columnas y los arranques de arcos laterales, que permiten suponer que fue una capilla abierta, pues el muro limítrofe tiene una bóveda con una mesa de altar.
La casa cural resguarda una pila bautismal, atribuida al maestro cantero Pascual Estrella, presenta ornamentos con motivos vegetales y querubines y, grabado en la piedra, el año de su manufactura, 1786. Es una de las pilas bautismales más hermosas de la Península.
Tihosuco, cuyo nombre maya es Jo’ tsuk —vocablo que significa “cinco estómagos” o “cinco rumbos”—, pertenece al municipio de Felipe Carrillo Puerto. Está a 68 kilómetros de Valladolid y a 230 kilómetros al sureste de Mérida.
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