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La esbeltez y belleza de una imagen
En uno de los retablos laterales de la iglesia conventual de San Antonio de Padua, en Ticul, construida en la primera mitad del siglo XVII, se encuentra un Cristo Negro, tallado en madera que destaca por la esbeltez de sus formas.
Aunque se desconoce la fecha de su elaboración, sus características estilísticas sugieren que habría sido realizado en el siglo XVII.
Este Cristo Negro, aun cuando no es objeto de fiesta patronal, tiene un gran significado religioso y es muy reverenciado por los pobladores de esta localidad, quienes acuden a elevar sus plegarias ante su altar.
La belleza de esta imagen, colocada sobre una peana, en el interior de un nicho ornamentado con motivos vegetales pintados en dorado, se incrementa al formar un conjunto escultórico con las efigies de la Virgen Dolorosa y la Verónica, puestas al pie de la cruz.
Trabajos de restauración realizados en 2023 revelaron que, en este venerado crucifijo, el Cristo no sería negro, sino de color carne. Se desconocen el motivo por el que adquirió su actual tonalidad y la fecha en que ocurrió.
El Cristo Negro de la iglesia de Ticul es posible admirarlo en los horarios de los servicios religiosos de este recinto.
Ticul significa, de acuerdo con el Dr. Miguel Güémez Pineda, “lugar poblado de kul”, un hermoso arbusto, de ti prefijo locativo y kul el nombre del arbusto. Se localiza a 87 kilómetros al sur de Mérida.
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Joya 59 | Cristo Negro de la iglesia de Ticul: aspectos





