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Grupo Megamedia · Diario de Yucatán
Ubicación
Joya mariana en pueblo maya
Pareciera extraño que en un humilde y pequeño pueblo como Sacalaca, escondido entre la selva, existan dos iglesias coloniales, una dedicada a la Virgen de la Candelaria y otra a San Francisco de Asís.
Sin embargo, se entiende al conocer la indudable relevancia histórica de este sitio casi desconocido: se trata de la población más antigua del estado, ya que fue la primera parada durante el avance de la colonización española hacia lo que hoy es Quintana Roo.
Sacalaca fue un asentamiento maya convertido en la época colonial en un pueblo de blancos y de indígenas, cada grupo en su propio barrio y su respectivo templo, como señala el Dr. Luis Ojeda Godoy.
Por su periodicidad y características arquitectónicas, el templo de la Virgen de la Candelaria, conocido popularmente como la iglesia de los blancos, es considerado una de las joyas de arte sacro más relevantes de Quintana Roo.
Tuvo su origen en el siglo XVII como capilla abierta o de indios. Posteriormente, durante la primera mitad del siglo XVIII, dio paso al templo actual.
En 1748 fue dotado de un camarín para la Virgen de la Asunción, patrona del lugar. Está conformado por dos cuartos de mampostería; es uno de los ejemplos más tardíos en la Península y el único que se tiene en la arquitectura religiosa colonial de la entidad.
El templo de la Candelaria es una construcción de grandes dimensiones. Originalmente contó con techo de madera y palmas, con excepción del presbiterio cubierto con bóveda de mampostería.
Se conserva el antiguo altar y “debió tener magníficos retablos desaparecidos por el fuego de la guerra o el saqueo indiscriminado”, en opinión del profesor Miguel A. Cervantes, cronista y promotor cultural de la Casa de la Cultura de Felipe Carrillo Puerto.
A la derecha de la entrada principal se encuentra el baptisterio, en el que no hay huella de pila bautismal.
Tuvo en su fachada un conjunto de esculturas, entre las que destacan las representaciones de Adán y Eva, de manufactura indígena, que hoy se pueden apreciar en el sencillo museo colindante con el edificio del comisariado ejidal.
Estas esculturas alusivas al Génesis son similares a las que se aprecian en la portada de la cercana iglesia de Chikindzonot, en Yucatán, según indica el antropólogo Indalecio Cardeña Vázquez.
Otras tres esculturas, que al parecer también formaron parte de la fachada, son las de dos de frailes tallados en cuerpo entero, y la de una Virgen bellamente labrada sobre la ventana coral.
Existen vestigios de lo que pudo ser una huerta y un montículo maya. A 500 metros hay un cenote de aguas cristalinas, de 40 metros de diámetro y 30 m de profundidad.
Sacalaca, que significa en maya “lugar de zacate blanco”, fue de las poblaciones que resintieron con mayor dureza la Guerra de Castas. Se ubica en el corazón de la zona maya, en el municipio de José María Morelos, a 300 kilómetros de Mérida e igual distancia de Chetumal.
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