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Grupo Megamedia · Diario de Yucatán

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Campeche, Yucatán100 Joyas

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Patrimonio de arte colonial

El Santo Sepulcro y el frontal de plata del altar principal de la Catedral de Nuestra Señora de la Purísima Concepción son dos extraordinarias joyas del patrimonio cultural, histórico y religioso de Campeche. Ambas piezas fueron elaboradas por artesanos locales en el siglo XVIII y se resguardan en el interior del máximo templo católico de la entidad.

El Santo Sepulcro de la Catedral de Campeche es una excepcional obra de arte sacro del siglo XVII, “el bien mueble de la época colonial de más valor en la ciudad”, le llama el historiador Raúl Rivero Canto. Consta de un catafalco decorado con láminas de plata repujadas que alberga la escultura de un Cristo yacente. Este tipo de imágenes no es privativo de América, aunque es en nuestro continente donde más se produjo.

No se conoce la fecha exacta de factura de la obra escultórica, señalan Leticia Jiménez y Diana Arano, expertas del INAH que estuvieron al frente de su restauración en 2013. Su mención más antigua se encuentra en un documento del archivo parroquial que data de 1768.

La falta de información sobre el origen de esta pieza quizá se deba al saqueo de documentos durante años en el archivo de la Catedral, opinan las especialistas, es por ello que sólo se sabe que estaba en ese lugar desde antes de que la parroquia elevara su rango a catedral mediante la Bula del Papa León XIII, emitida el 24 de marzo de 1895.

Durante mucho tiempo se pensó que esta talla maestra del plateresco colonial, con más de 300 años de antigüedad, había sido importada de España o Guatemala, ya que existía la teoría de que la provincia de Yucatán no había producido arte colonial propio por carecer de mano de obra capacitada. Sin embargo, el Santo Sepulcro es una de las numerosas joyas que echan por tierra esa presunción. Se sabe ahora que fue creada por artesanos campechanos, quienes dejaron plasmados en el empalme sus conocimientos sobre la construcción de embarcaciones.

Un documento hallado en 2003 que serviría para hacer un tríptico para el Patronato Pro-Catedral indica que “por la madera empleada de cedro y de caoba que son árboles de esta región y por el tipo de estructura interior construida de la misma forma en que se construían los barcos en los astilleros de Campeche, se asegura que esta obra fue construida en esta ciudad y Puerto de Campeche”.

El conjunto escultórico está formado por dos piezas principales: el catafalco y el cuerpo de Cristo.

La base del catafalco es un armazón de madera tallada en forma rectangular con una capa pictórica en color negro, sobre el cual se montaron aplicaciones de láminas de plata repujada. En la parte superior sobresale un templete con molduras, una especie de camastro, donde descansa el cuerpo de Cristo.

A los costados de la escultura central hay cuatro paneles de vidrio que forman una caja de cristal, en cuyos vértices, al igual que en el centro de cada lado, hay ángeles atlantes que sostienen el siguiente nivel. De esta manera, en los lados más largos se observan tres ángeles (uno en cada esquina y otro al centro) separados equidistantemente por dos lámparas, mientras que en los más angostos sólo hay dos (uno en cada esquina) con una lámpara entre ellos.

El siguiente nivel del catafalco es una estructura tallada en forma piramidal, con capa pictórica negra, decorada con aplicaciones de láminas de plata repujada, que se sostiene por los ángeles mencionados. Tiene una serie de lámparas de pedestal intercaladas con tronos –rostros alados– a su alrededor. La parte superior sostiene ocho angelitos separados equidistantemente alrededor del tercer nivel (una pieza rectangular con el monograma de Cristo), también tallados en madera color negra, decorados con hojas de plata repujada. A los costados del monograma hay dos ángeles.

Desafortunadamente, no se cuenta con información del trabajo en plata, se desconoce su procedencia y el gremio o taller especifico que haya realizado los repujados de la obra.

El cuerpo de Cristo está en posición de reposo. Su rostro es barbado y enmarcado por un ondulado y largo cabello café. Su nariz es delgada y respingada, los ojos cerrados. Los brazos están colocados a los costados del cuerpo. Las piernas están ligeramente separadas y elevadas al nivel de las rodillas. Porta un cendal blanco de tela. Sobre la escultura de Cristo se observa un velo blanco que cubre todo el cuerpo, como una especie de mortaja.

También forma parte del monumento un estandarte de color amarillo ocre con veintiocho monedas de plata distribuidas en cuatro hileras que, se cree, representan el saco con treinta denarios pagados a Judas. Por los materiales constitutivos del textil, se ha determinado que pertenece al siglo XIX y que las monedas de plata son de los siglos XVIII y XIX.

El culto al Santo Sepulcro en Campeche es tan antiguo como los orígenes de la ciudad y ha logrado perdurar a través de los siglos transmitido de una a otra generación. Año tras año, cada Viernes Santo la venerada imagen es cargada por los fieles en una multitudinaria procesión que recorre las principales calles de la ciudad en fervorosa conmemoración de la Pasión y Muerte de Jesucristo.

El hermoso frontal de plata del altar principal de la Catedral proviene del templo colonial de Santiago Apóstol de Halachó, pequeña población yucateca ubicada a poca distancia de la línea limítrofe con el estado de Campeche.

A mediados del siglo XIX, esta excepcional obra de arte sacro estaba a punto de ser embarcada con destino a los Estados Unidos para ser vendida. Sin embargo, un grupo de vecinos de Campeche la adquirió y tras su rescate la donó a la iglesia parroquial de la Purísima Concepción, que algunos años más tarde sería elevada al rango de Catedral, según refiere el arqueólogo Luis Millet Cámara.

En 1848, el gobierno de Yucatán mandó reunir todas las alhajas de las iglesias de la totalidad de la Península a fin de venderlas en Estados Unidos y Cuba con el objetivo de reunir fondos para combatir a los rebeldes de la Guerra de Castas, que había estallado un año antes.

Pese a la carencia de minas de metales preciosos, desde el siglo XVI el arte de la platería floreció en la Península, y artesanos y orfebres locales crearon numerosas obras destinadas al culto religioso, como frontales, urnas, custodias y cálices. La Catedral y la iglesia de San Román de la capital campechana son de los pocos templos que pudieron conservar una variada muestra de ese patrimonio perdido.

El Santo Sepulcro y el frontal de plata son exhibidos en el Museo de Arte Sacro, anexo a la Catedral de Campeche.