Grupo Megamedia · Diario de Yucatán
Un santo que cabalga en el tiempo
Desde el centro del retablo mayor de la iglesia de Halachó, sobre su cabalgadura y blandiendo una espada en la mano derecha, la efigie de Santiago Matamoros cuida a los habitantes de la población y comunidades vecinas.
Esta imagen ecuestre, elaborada probablemente en la década de 1920, es un reemplazo de la pieza original tallada en la época de la Colonia, que fue destruida en marzo de 1915 durante la época de la Revolución mexicana, según refiere el promotor cultural Miguel Ángel Kú Mis, en su libro Gremios. Devoción a Santiago Apóstol en Halachó, Yucatán.
En 1842, el viajero John Lloyd Stephens describió la escultura colonial, en su obra Incidentes de viaje en Yucatán, de la siguiente manera: Santiago estaba a caballo, las patas delanteras del animal estaban levantadas en el aire, el santo llevaba un sombrero negro de castor, tenía un manto de terciopelo escarlata con bordados de oro en la orilla, y calzas de terciopelo verde, con listón dorado en los costados, calzaba botas con espuelas.
El conjunto escultórico actual, tan diferente a como habría sido el original y que muestra cierta desproporción en las piezas que lo componen, como la discrepancia entre el tamaño del caballo y el santo que lo cabalga, y la representación del moro que está debajo del equino, no es contratiempo alguno para que la fe de las personas de Halachó pueda expresarse vigorosamente a través de su devoción.
Esta imagen de Santiago Matamoros reviste un gran significado religioso para la región suroeste de Yucatán. Es motivo de una profunda veneración que se manifiesta en diversas formas, como las dos festividades que se realizan anualmente en su honor o en las expresiones de cariño que tienen para referirse a este santo, como: “Santiaguito Apóstol” o “Papá San”.
La primera fiesta dedicada al patrono son los Novenarios, celebración que tuvo su origen a mediados del siglo XIX y se lleva al cabo del 15 de julio al 4 de agosto, siendo el 25 de julio el día más importante. El segundo festejo se realiza en la última semana de noviembre.
Diversas leyendas relativas a esta efigie, narradas en esa localidad, hablan también del fervor que la gente le tiene. La imagen está expuesta en el nicho central del altar principal y es posible visitarla en el horario de los servicios religiosos del recinto.
Halachó está a 80 kilómetros al suroeste de Mérida. Su nombre significa, de acuerdo con el Diccionario Maya Cordemex, “ratón del carrizo”, de halal carrizo y cho ratón.
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