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El monasterio “menos franciscano”

Con sus 78 metros de largo y 11 de ancho, la iglesia del convento de Dzidzantún es el templo de mayor tamaño de una sola nave que se levantó en México durante la época colonial, según indica el historiador Miguel Bretos Cisneros en su obra “Iglesias de Yucatán”.

Este monasterio, dedicado a Santa Clara de Asís, se estableció en 1567 y su edificación la llevó al cabo fray Francisco de Gadea, quien en 1570 pasó a Perú y Chile, regresando a Yucatán en 1600, donde permaneció hasta su fallecimiento en 1625, de acuerdo con el cronista franciscano del siglo XVII Bernardo de Lizana.

Santa Clara de Asís fue la fundadora de las religiosas franciscanas, conocidas como clarisas. Se le canonizó en 1255 y su fiesta se celebra el 11 de agosto.

Se desconoce la fecha cuando se inició la construcción de la iglesia. Crónicas de 1579 hacen referencia únicamente al convento, pero documentos históricos señalan que para 1588 el recinto religioso ya estaba terminado.

Por las dimensiones de su nave y fallas en su construcción, como débiles cimientos y falta de apoyo en la pared sur, el templo comenzó a tener problemas estructurales que se trataron de remediar en el siglo XVIII; sin embargo, con el paso del tiempo la bóveda colapsó a principios del siglo XX.

Años después, por considerarse que amenazaba ruina, hubo intención de demoler el templo y, aunque no se logró ese objetivo, en el intento se destruyeron importantes elementos arquitectónicos del conjunto conventual, como la capilla de indios, el atrio y las capillas posas. En la década de 1980, la iglesia fue techada con trabe losas de concreto y se le colocó piso de ladrillos, lo que modificó su perspectiva original.

Su portada principal, restaurada parcialmente, es de hermoso diseño plateresco y luce varias esculturas de gran calidad. En el interior destaca una escultura del torso de San Francisco labrado en el tímpano (espacio en forma semicircular o triangular entre el dintel y el arco de una puerta) de la portada de la sacristía.

En el costado derecho del exconvento se halla la base de un esbelto campanario inconcluso, detalla el Dr. Fernando Garcés Fierros.

Dzidzantún es el topónimo maya de Ts’i’tsantun, que se definiría como “piedra rociada”, o bien de Tsitshantun, de tists ja’, rociar con agua, y tun, piedra, según el Diccionario del español yucateco.

El templo de Santa Clara llegó a poseer una gran riqueza artística, como valiosos murales, esculturas y finos detalles arquitectónicos y estéticos que evocaban construcciones agustinas del centro de México, lo que la hizo parecer la menos franciscana y menos yucateca de las iglesias conventuales del siglo XVI, comenta Bretos en su libro Arquitectura y arte sacro en Yucatán.

Una de sus joyas principales es una hermosa pintura mural que recrea la asunción de la Virgen María en cuerpo y alma al cielo y su recibimiento y coronación por la Santísima Trinidad, que acompañan las imágenes de Santa Clara de Asís, San Francisco, San Pedro y San Pablo, fresco posiblemente plasmado en la segunda mitad del siglo XVI, como describe el experto Garcés Fierros.

La singular decoración religiosa se ubica en el original muro del presbiterio, en el claustro bajo, espacios contiguos y en el pórtico oriental que conecta con el atrio. La historiadora de arte Ana Raquel Vanoye Carlo recuerda en el artículo La pintura mural del convento de Santa Clara de Asís en Dzidzantún, Yucatán, que la primera intervención de restauración de la pintura fue en la década de los ochenta del siglo pasado, a cargo del especialista Miguel Ábrego.

Sin embargo, esos trabajos se interrumpieron y en 2011 el doctor Garcés Fierros, con el auspicio del programa “Adopte una obra de arte Yucatán”, retomó el rescate, que concluyó en 2013.

En la parte posterior del altar principal, donde estuvo el antiguo sagrario, se conservan otras magníficas pinturas murales con imágenes religiosas, figuras zoomorfas (pavorreales y felinos) y coronas y frases en latín, que son mudos testigos de la historia de esta construcción colonial.

La importancia del convento y la prosperidad de la región hicieron que los piratas, que durante toda la época colonial amenazaron las costas de la Península, asaltando varios puertos y algunas localidades tierra adentro, atacaran Dzidzantún en 1652.

Las joyas de arte sacro del exconvento e iglesia de Santa Clara de Asís pueden ser admiradas en los horarios habituales de los servicios religiosos del templo. Dzidzantún se encuentra a 76 kilómetros al nororiente de Mérida.

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Joya 11 | Convento de Dzidzantún: aspectos